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jueves, 5 de julio de 2012

La reinvención de Bali (1908-1942): los pioneros.


"Hoy casi todo el mundo ha oído hablar de Bali. Para algunos significa un pequeño sitio al que ir, uno de los muchos puertos de un crucero alrededor del mundo; a otros, les trae imágenes mentales de chinas morenas con pechos bonitos, palmeras, olas, y todas las nociones románticas que la convierten en un paraíso de los Mares del Sur. En general, la idea popular sobre Bali acaba aquí." - Miguel Covarrubias en The Island of Bali (1937).
Si casi todo el mundo había oído hablar de Bali en 1937, todo el mundo ha oído hablar de Bali en 2011: sin embargo, la idea general persiste. Bali es una isla de las muchas de Indonesia, más pequeña que la Comunidad de Madrid; hoy la habitan unos 4 millones de personas, pero a principios de siglo no llegaban a un millón.


¿Que le hace tan diferente del resto de Indonesia? Su religión. En Bali, se practica, aunque cada vez menos, una suerte de Hinduísmo sincrético único en todo el sudeste asiático: desde la difusión del islam en Indonesia en el siglo XVIII, Bali se convirtió en el refugió de los hinduístas.  De hecho, hay una leyenda, no tan desencaminada, que explica su fundación, y que por literaria debemos reproducir aquí (permitanme adornar un poco la tradución, que viene de Revolt in Paradise de K tut Tantri):
Hace siglos, cuando la India fue invadida por los mahometanos, un grupo de sacerdotes brahmanes decidió huir del país y buscar un nuevo hogar allende los mares en vez de someterse al conquistador. Tomando todas sus esposas, familiares y bienes materiales, los brahmanes se navegaron, y después de mucho vagar, desembarcaron en las costas de Java, donde decidieron instalarse en una hermosa llanura llamada Madjapahit. Allí prosperaron en paz durante trescientos años hasta que una gran cruzada islamista sacudió Java. Pero cuando la horda invasora estaba a punto de alcanzar a los hindúes de Madjapahit, un dios brahmán llamado Vishnu apareció y les prometió la liberación de su pueblo si se evaban Madjapahit y se marchaban a la costa oriental de la isla. (...) Hasta que muy agotados y exhaustos llegaron a la orilla de un pantano impenetrable, en el lugar que más tarde sería llamado Banjuwangi. Aquí los brahmanes esperaron, siguiendo instrucciones, hasta que el dios Vishnu apareció e invocó al pájaro sagrado hindú, Garuda, que milagrosamente transportó a todos, uno por uno, a la seguridad en el otro lado del pantano. Los musulmanes llegaron justo a tiempo para presenciar con rabia e incredulidad el milagro.
Al otro lado del pantano, los brahmanes rezaban y celebraban dando las gracias. Y mientras que los sacerdotes iban rociando agua bendita tomada de los pétalos de flores de la orilla del pantano, un segundo milagro sucedió. El hedor inmundo del pantano desapareció y fue reemplazado por un olor tan divinamente perfumado que parecía contener la esencia de cada flor que nunca había floreció en ese campo, que se llamaba Bali. Y entonces, ante los ojos de los felices brahmanes y  de los angustiados musulmanes, del pantano comenzó a  emenar agua fresca de manantial, al principio corría, luego formó charcos, y más tarde, inundó las hierba y las cañas, y finalmente, absorvió el pantano. Pronto, un gran mar embravecido separó a los musulmanes de los brahmanes y, Bali, separado de Java, quedó siempre  musulmana a salvo de la invasión. Porque, aunque los musulmanes consideraron continuar la conquista con barcos, las olas del mar ser conviertieron en una nueva montaña, mientras que la espuma hervía con furia. Los musulmanes se rindieron, y aunque posteriormente establecieron su supremacía en Java, nunca más se les ocurrió reclamar la isla de Bali.

Bali según Miguel Covarrubias.
Y de hecho, la isla quedó a salvo de la conquista durante muchos siglos. Quizás fuera el caracter religioso, quizás fuesen sus castas beligerantes, pero Bali fue la última gran isla de Indonesia en ser dominada por los Holandeses, que ejercieron una sangrienta conquista en las últimas décadas del siglo XIX, culminada con el asesinato del último Rajá unitario en 1906. Después los holandeses permitirían a las familias reales seguir ejerciendo cierto control sobre sus territorios (aunque siempre como gobiernos títeres), lo que les ahorraba mucho trabajo.
El cuerpo del Rajá tras el pupután de Bali (1906)
En los años 30 se generó una auténtica Bali-manía que, salvo periodos de conflictos bélicos, nunca ha dejado de aumentar. La popularización, y con ello, el descubrimiento, de la isla de Bali especialmente interesante porque surgió de una mezcla del turismo comercial (con la inicial oposición colonial), la antropología, el arte de vanguardia y el cine. Como esta Bali-manía todavía no ha acabado, creo conveniente que sepan de donde viene, y porqué fue beneficiosa para la isla no solo en términos económicos, sino también artísticos.

Si ustedes quieren iniciarse, o profundizar en la historia de Bali, deben tener en cuenta un par de cosas que les facilitarán tremendamente la investigación, y que yo hubiera agradecido saber de antemano:
-  Los nombres en Indonesia (hasta época muy muy reciente), no tienen apellido: únicamente lo adoptan cuando la persona necesita de algún documento legal en el extranjero, lo que produce situaciones más que graciosas. Sin embargo, algunas personas decidían ponerse uno, que elegían, tal como sucedía en nuestra Edad Media, y que puede ser el nombre el padre, su lugar de origen, su profesión, etc...
-   En Java, lo habitual es que las personas solo tengan un nombre (como Sukarno o Suharto), pero en Bali es habitual que tengan al menos tres; no se engañen, muchos de estos nombres, especialmente si van referidos a personas de alta alcurnia son palabras que indican su estatus, como por ejemplo Anak Agung y Cokorde (que indican los más altos cargos de la realiza, como por ejemplo los Rajás y sus herederos), Padmi (la esposa 1ª de un monarca) o Gusti (la posición más baja de su nobleza, algo así como nuestros barones).
-  Para complicar más las cosas, es habitual que los balineses cambien su nombre a lo largo de su vida, tras la muerte de algún familiar importante (pues muchos se llaman "Primer hijo" "Segundo hijo") o tras haber sobrevivido a alguna enfermedad mortal.

Pero a lo que íbamos. ¿Cómo pasó Bali de ser un lodazal a un paraíso de los Mares del Sur de los que aparecían en libros y películas? La época que nos atañe es la que va desde la conquista definitiva holandesa hasta la anexión japonesa durante la Segunda Guerra Mundial. En esta época se produjo el mayor cambio en habido en siglos, y que seguramente, todavía no ha sido superado.

Para 1900, el paraíso tropical era el Tahití de Gaugin; nadie había oído hablar de Bali. Cuando el gobierno holandés controló definitivamente la zona, y tuvo bien establecido un funcionariado, se dio cuenta que Bali era, aunque paupérrimo como tantos otros, una maravilla de la naturaleza: los primeros visitantes eran diplomáticos holandeses, militares que aprovechaban las paradas de los vapores y recaudadores de impuestos. ¿Por qué no había turistas? Porque no había manera de llegar a Bali: los cargueros rara vez hacían paradas largas, y por supuesto, no existían barcos de pasajeros que llegaran a la zona. Si se conseguía llegar a la isla, tampoco había carreteras, porque apenas había vehículos a motor, ni agua corriente o electricidad (excepto en los edificios de los altos cargos coloniales en la capital, Den Pasar); de hecho, los palacios de los rajás, cubiertos de oro y relieves, no tuvieron electricidad hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Tampoco había hoteles donde quedarse: únicamente, una casa de huéspedes del gobierno colonial en Den Pasar, y unos pocos puestos de guardia en el resto de la isla, donde el occidental agradecido podría al menos tener una mosquitera y una lámpara de queroseno. 


Lo primero que hubo que solucionar, fue por tanto, la logística: comenzaron a realizarse folletos turísticos que hablaban de las bondades de la isla, en 1923 comenzaron a operar barcos de pasajeros entre Java y Singaraja (capital colonial, al norte de la isla), y en 1928, la casa de huéspedes de Den Pasar se reformó y abrió sus puertas al mundo como el primer hotel de Bali (el Bali Hotel), aunque los visitantes lo describían como una serie de celdas como camas de hospital. Comenzaron a importarse grandes coches americanos (sobre todo, Packards) y se crearon tours que enseñaban toda la isla en 5 días. 
Relieves que muestran a occidentales y sus coches, fotografiados por Rosa Covarrubias en The Island of Bali.
De este primer periodo, antes de que llegue a la isla, el gran revitalizador (Walter Spies), tenemos que destacar dos figuras importantes, que dieron a conocer Bali al mundo, o que quizás, crearon el mito de Bali, y cuya obra fue mucho más productiva que los intentos del  gobierno holandés por darla a conocer:

W. O. J. Nieuwenkamp fue un periodista y artista gráfico holandés, que llegó a Bali en 1904 y que asistió, en 1906, a la conquista definitiva, y destrucción de Den Pasar. Fue el primer artista que visitó Bali, y se interesó no solo por sus paisajes sino en aprender a pintar a manera tradicional de la isla. Publicó, en 1910, el primer libro importante sobre Bali, en clave de Art Nouveau, compuesto esencialmente por dibujos a tinta en color sepia, que le hizo ser bastante conocido en Holanda.
Me resulta tan parecida al Cabaret de l'Enfer de París...
Sin embargo, el turista lo conocerá más bien por estar representado, en bicicleta, en un relieve de un templo de Medwe Karang, al norte de Bali.




Gregor Krause fue un médico alemán que trabajó en Indonesia para el ejército holandés en los años previos a la Primera Guerra Mundial. Llegó a Java en 1910, y en 1912 fue transferido a Bangli una aldea del interior de Bali donde tomó centenares de fotos y apuntes, además, de obviamente, ejercer la medicina occidental. Tras los devenires de la Primera Guerra Mundial (ejerciendo en Sudáfrica, encerrado en Londres), publicó en 1920 su libro "Bali 1912", con más de 400 fotos y texto del autor.El libro se hizo especialmente conocido, especialmente tras su traducción al inglés en 1926, y fue el "culpable" de la venida de muchos de los artistas que comentaremos después, a Bali. Como las fotos disponibles son muchas (aunque no están todas), he hecho un pequeño video donde pueden verlas mientras escuchan música de gamelán (conjunto tradicional balinés).




Las fotografías de Krause y los dibujos de Nieuwenkamp culminaron en la primera exposición de Arte Balinés, que se realizó en Amsterdam en 1918.

martes, 25 de octubre de 2011

¡Ya hemos pasao!: Sobre la apropiación franquista del cuplé y la copla.

Yo no entiendo demasiado de Franquismo y República, no es mi especialidad (son temas de los que pretendo huir más allá de lo evidente, que ya están por todas partes, too mainstream for me), pero como cada vez se habla más, y peor, he considerado correcto hacer una pequeña apreciación sobre el tema.

Al igual que mi compañera Claudia Nebelblume defendió enérgicamente una vez la injusta identificación de la obra de Julio Romero de Torres como imagen de la España franquista (que pintaría charanga y pandereta, pero que se muere en 1930, antes de que le pueda dar tiempo a decidir lo franquista o no que ser), porque en este país se dicen las palabras franquista y facha demasiado a la ligera, vengo yo a a hacer lo mismo con algo que cada vez me gusta más: la copla y el cuplé.

Como bien se dice en este artículo sobre la homosexualidad en la canción española (tema muy interesante y que me gustaría tratar con mayor detalle más adelante), citando a Manuel Francisco Reina al hablar sobre Miguel de Molina:


Uno de los tristes logros de las dictaduras, de todas, y de la dictadura española de Franco, fue apropiarse de símbolos que no eran suyos pero sí perfectamente reconocibles por todos. En la cultura española, uno de los símbolos más importantes y masivos, común a las mal llamadas dos Españas, fue el del género musical de la Copla, que nace como tal a principios del siglo XX desbancando a la Tonadilla escénica* y el cuplé, y aupada a los ambientes intelectuales por pensadores como Manuel de Falla, Federico García Lorca o Rafael Alberti, junto con el flamenco, que llegaría a consolidarse durante la golpeada II República Española.

Con la victoria golpista, se le cambió el intelectual término “copla” por el más casposamente patrio de “canción española” o “canción andaluza”; sus canciones más comprometidas censuradas o prohibidas, y sus representantes republicanos, como Miguel de Molina o Angelillo, perseguidos, encarcelados, golpeados, insultados y, finalmente, exiliados.

Miguel de Molina no era la imagen de la masculinidad...

A pesar del sencacionalismo de la declaración (una cosa es que los cantantes y letristas fueran republicanos, otra que la copla pudiera serlo), el autor no se equivoca demasiado. Y si Reina dice esto de la copla, más aún puede decirse del cuplé, que en el momento del franquismo había decaído completamente (solo pervivía en cierta manera el cuplé sentimental, ya que las variedades potencialmente peligrosas para el Régimen, como el cuplé sicalíptico y el político, había caído por su propio peso años atrás). 

Por supuesto, había excepciones a la regla mucho más recientes (que alguien me lo confirme, pero juraría que esta canción es anterior al año de grabación que dice el video, 1933).

Las variedades eróticas fueron prohibidas con mayor o menor éxito (recordemos que en la década de 1910, en España no se podía enseñar las axilas ni en un escenario, o lean el escándalo que se formó en 1907 cuando seestrena "La Diosa del Placer"), pero no le echen la culpa únicamente a Franco de la Censura. En París (aquel París que había visto mucho antes a Mata Hari y a Josephine Baker desnudas en sus escenarios), en 1933, se intentó echar a Marlene Dietrich de la ciudad por aparecer con pantalones en público.

Antonia Cachavera con unas mallas que simulaban la desnudez, y que fueron un escándalo.

Evidentemente, hubo represión, mucha: la erótica quedó velada, y la homosexualidad, ya bastante poco transparente en la época (aunque la mayoría de artistas masculinos de canción ligera, tenían como mínimo, inclinaciones) pasó a desaparecer; el transformismo (que había sido una práctica habitual en las variedades de principios de siglo en España) queda prohibido y aún en los años 60 y 70 hay condenas serias por ello. 

Los artistas masculinos se dedicaron a cantar canciones de las grandes de la época, o incluso a componer para ellas; las cantantes más famosas se limitaron casi únicamente a la canción sentimental, configurando así todo un género "adecuado" para la idea de mujer que el regimen estaba proponiendo (con salidas de tono de la Píquer, cantando "Yo soy la Otra, que a nada tengo derecho, porque no llevo un anillo, con una fecha por dentrooooooo", idea en la que ya insistiré. Obviamente no era la única, aunque una de las pocas que se lo pudo permitir). La copla, o si queremos, la canción en sí, se fue haciendo cada vez más descaifeinada, y los espectáculos cada vez más castizos y menos pícaros (Las Leandras, de 1931, adalid lo musical de Madrid durante muchos años, con su Pasacalle de los Nardos y su Chotis del Pichi queda muy desmerecida, aunque sea en tono lírico ante grandes obras de pocos años atrás: les nombro La Corte del Faraón, de 1910, porque es mi favorita, pero hay muchas más). Se clausuran, o al menos, reinventan, muchos de los grandes salones de la Belle Epoque. Todo esto, igual que el racionamiento, se relajaría progresivamente unos años después, aunque para llegar a los años del Destape faltaba muchísimo.

Cuando te miro el cogote y el nacimiento del pelo,
se me sube, se me sube, se me baja, la sangre por todo el cuerpo
¿Qué te quieres apostar, qué te quieres apostar,
a que tengo yo una cosa que no tienes ni tendrás?
- Garrotín de La Corte del Faraón (1910)

Por tanto, decir que la Zarzuela (¡creación decimonónica!), la revista, el cuplé, o incluso, la copla (por no hablar de las variedades más o menos sicalípticas) son franquistas, o incluso, fascistas, es todavía peor que decir que la obra de Nietzche o Wagner es nazi, pero esta opinión tan generalizada entra, desgraciadamente, dentro de esa tendencia, tan falsamente intelectual (que ya comenzara con la Generación del 98, o si nos ponemos serios, mucho antes) de denostar lo propio por bajo y vulgar (sobre la imagen andaluza de charanga y pandereta y sobre cómo esto fue una creación internacional, se habla con más detalle aquí). Les pido a ustedes, con tanta información gratuíta a sus pies (y a sus dedos), que no caigan en la misma falacia. Se lo pido con 22 años, aragonesa (ni el flamenco ni la copla me tocan de cerca) y acostumbrada a asistir a conciertos ruidosos (de géneros que nada tienen que ver con de lo que aquí les hablo). 

Concha Píquer en una erótica foto que no debió sentar muy bien a ciertos sectores...

Les pido que dejen de hablar de la copla y el flamenco (acuérdense del gitaneo intelectual de la II República al menos; chavales, ¡qué teneis la Selectividad reciente, por Dios!), como algo meramente machista y franquista, y que se acuerden de Miguel de Molina, apaleado y desfigurado, huyendo como pudo a Argentina para no ser encarcelado. Acuérdense, antes de llamar franquista a Concha Píquer, como pagó orgullosa una gran multa por negarse a cambiar la letra de "Ojos verdes" (de "Apoyá en la puerta de la mancebía" a "Apoyá en la puerta de tu casa un día"), dándose cuenta de que una vez más (como con la censura de Mogambo, seguramente ya conozcan la historia) de cómo el remedio era peor que la enfermedad, o de cómo siguió cantando "Se dice" (de cierto tono lésbico, y que habla precisamente del qué dirán) hasta que debió cansarse de la canción. He llegado a leer que la Fornarina fue franquista, y se muere en 1915. Dejen, por favor, de buscar fascistas donde no los hay, que reales ya hubo suficientes:

Era en aquel Madrid de hace dos años
donde mandaban Prieto y don Lenin
Eran en aquel Madrid de la cochambre, de Largo Caballero y de Negrín.
Era en aquel Madrid de milicianos, de hoces y de martillos y soviet.
Era en aquel Madrid de puño en alto, donde gritaban ¡No pasarán!.
¡No pasarán! decían los marxistas.
¡No pasarán! gritaban por las calles.
¡No pasarán!, se oía a todas por plazas y plazuelas con voces miserables.


Les dejo con la apropiación (no hace falta que diga a los lectores españoles de qué, ¿verdad?), que da título a la entrada: "¡Ya hemos pasao!", de Celia Gámez, ella sí, una de las grandes estrellas del franquismo, y que (al menos aquí pueden comprobarlo) casi siempre se jactó de ello. Al altar la llevó Millán Astray.

Celia Gámez vestida del Pichi


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* Yerra aquí Reina, ya que la tonadilla es un fenómeno propio del XVIII, y está refiriéndose muy seguramente al llamado Género Chico (de Zarzuela, Sainete y Operetta), para cuya formación esta si que fue muy importante.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Guía de ocio nocturno, 1934

Como estamos en fiestas, vengo yo a ustedes a enseñarles una rareza que apareció, entre cajas de libros, por mi casa hace bien poco. Una edición facsímil (y según dice en su interior, solo se editaron y distribuyeron a los amigos, 150 ejemplares, siendo mi padre uno de esos cráneos previlegiados) de una verdadera guía del ocio nocturno en Zaragoza de 1934.

Ya que el escáner no funciona, y la luz interior con una cámara compacta y mi pulso no son buenos aliados, las fotos son infames, pero al menos se harán ustedes la idea. Solo hice fotos a un poco de cada, pero había muchas más páginas.

Foto con el blog, para que vean ustedes el tamaño real.
La portada más grande. No era barata la guía, no.
¿Y qué se podía hacer en Zaragoza, de noche, en la II República? Pues poco más que irse de putas, la verdad. Había restaurantes con reservados privados, modestas pensiones o establecimientos un poco más grandes. Los precios oscilaban entre las 3 y las 10 pesetas (pero como no tengo referencias de otras ciudades o del precio del pan, tampoco puedo decirles como estaba el mercado).

También aparecen los teléfonos de urgencia básicos, para taxis, y para viajar urgentemente a la capital



También se anuncian diversos hornos, pastelerías y restaurantes de bien, porque también hay que alimentarse en esta vida (y ojalá alguien hiciese una guía de donde comprar comida hoy, a horas intempestivas, lo agradeceríamos mucho).


Quizás sea usted francés, y requiera un traje...por la noche.



Podía ser que usted, conocedor de los males de la noche, quisiese intentar ponerles remedio: en la céntrica ORTOPEDIA (recalco), de la plaza San Roque, usted podrá comprar unas gomas.


Pero claro, con tanta alegría, lo más normal era acabar con venéreas. Esta guía les proporciona una serie de clínicas dedicadas a ello, que no se diga.

Usted podrá curar todas las enfermedades que padezca su estilográfica.




De cabarés, en cambio, se habla poco (no creo que hubiese más, que estamos en provincias). Que El Royal abriese hasta las 4 de la mañana no es moco de pavo. Pero el Dancig (sic) la Jota se ha llevado toda mi atención, maravilloso el nombre.




¿No echan en falta algo? Los cines, que los había y muchos. La guía es de lo que es, pero ...¿no le apetecería a uno más ir al cine que mandarse hacer un traje? Digo yo...

P.D. Entrada indocumentada completamente, y fotos horribles, pero con la que espero que al menos se hayan reído.