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jueves, 16 de agosto de 2012

Frankie & Johnny (eran amantes)


Es muy probable que en alguna ocasión hayan escuchado alguna de las más de 200 versiones existentes del tema “Frankie & Johnny” (must have en cualquier karaoke nortamericano), pero lo que no es tan probable es que sepan que tiene más de 100 años y que estuvo basado en una historia real. En 1930, el joven John Huston (sí, aquel del Halcón Maltés y otras joyas), fanático de la canción, decidió escribir una obra de teatro sobre el tema y viajó por todos los Estados Unidos en busca de la verdadera historia de Frankie y Johnny: aquí ustedes podrán leer la historia real y las falsas, mucho más deliciosas si cabe, de una historia que se forjó con el blues, con el country, con el recién nacido rock & roll, y que llegó a las pantallas incluso en forma de melodrama del neohollywood.



Pero empecemos por el principio. Frankie & Johnny es una Murder ballad que comenzó a grabarse con la letra actual a mediados de los años 20, pero que se publicó por primera vez en 1904, aunque según otros, ya existía desde la Guerra de Secesión. Sea como fuere, sus intérpretes de principios del siglo XX, la vendían como basada en un hecho real acaecido en St. Louis en 1899.

La canción, en sus infinitas variantes, viene a decir lo siguiente: Frankie y Johnny (o Albert) eran amantes, pero un día Johnny engaña a Frankie con una tall Nelly Bly (o Alice Pry) y cuando Frankie descubre la historia, dispara a Johnny. Los finales son diferentes, pero él siempre acaba muriendo: ella, ahorcada o en la cárcel. Es decir, esto es una historia de amor, celos, prostitutas, juego, alcohol, engaños y muerte. Si no les gusta, aún pueden dar la vuelta.





En 1929 cuando todavía era más un truhán (había sido boxeador, pintor callejero en París, militar y criador de caballos en México…)que un señor, un joven John Huston de apenas 23 años llegó a Nueva York con una obra de teatro bajo el brazo: se titulaba “Frankie & Johnny”, y trataba justamente de aquella canción que los americanos llevaban cantando 30 años. Huston había viajado por todos los States buscando las diferentes canciones de la canción y la historia real de Frankie y Johnny. Y la encontró.



En 1899, en St Louis (Missouri), una mujer llamada Frankie Baker había tiroteado a su amante Allen (y no Johnny) Britt. El St Louis Globe rezaba lo siguiente:
NEGRO DISPARADO POR MUJER. Allen Britt, de color, fue disparado y gravemente herido poco después de las 2 en punto de la mañana de ayer por Frankie Baker, también de color. El tiroteo sucedió en la habitación de Britt en el 212 de Targee Street y fue la culminación de una pelea. La mujer asegura que Britt había estado interesándose en otra mujer. La bala entró en el abdomen de Britt, penetrando en los intestinos. La mujer escapó después del tiroteo.

Según averiguó Huston, con Britt todavía convaleciente (pues tardó 3 días en morir), una balada sobre la historia ya rondaba las calles de St. Louis. Lo que el titular no contaba, y tampoco lo haría (explícitamente) Huston en su obra, es que Frankie Baker era una joven y rica prostitua bastante célebre en la ciudad: famoso era igualmente su gusto por el derroche. Y Baker derrochaba en Allen Britt, que con apenas 17 años se había convertido al mismo tiempo en su querido y su proxeneta. Al parecer, le gustaba mucho tocar el piano, los trajes caros y las mujeres jóvenes. Y Baker descubrió que Britt lo estaba engañando con una tal Alice Pryar, otra prostituta de 18 años. Según un vecino, Baker los sorprendió en el bar del Hotel Phoenix y tuvieron una gran pelea, tras lo cual cada uno marchó por separado. Bitt volvió a casa al amanecer, Baker amenazó con matar a Pryar…Y ahí comenzó la pelea final. Fuera como fuera, Britt murió tres días después, y Frankie fue juzgada, alegó que fue en defensa propia y le salió bien la jugada. Aunque en muchas versiones de la historia, Frankie acaba en la horca o, al menos, en prisión.







Vamos por tanto con unas versiones tempranas, anteriores a la obra de Huston. Según leo, la primera version registrada de la canción, como “Frankie Killed Albert” es de 1904 y del entonces muy famoso Hughie Cannon (que había compuesto la tan parecida “Won’t you come home, Bill Baley?”, uno de los primeros hits de la nueva música negra, y que basada en otro asesinato acaecido en St. Louis), pero la letra y la historia cambió sustancialmente a lo largo de los años, que transformó a Allen en Albert y luego en Johnny se graban por primera vez por Charlie Patton en 1922 (aunque en el video diga 1929). Como les digo, en sus diferentes versiones, la canción fue todo un éxito de las primera década del 20 en los Estados Unidos, y se cantaba en calles y clubs.


Pero sí queremos entender qué hizo a Huston interesarse por esta canción, tenemos que ir un poco más adelante en el tiempo. Si están observando los dibujos tan excelentes que Miguel Covarrubias hizo para el libro de Huston y que fueron clave de su éxito, verán que ni Frankie ni Allen son negros ni los escenarios pobres burdeles de St. Louis. Cuando los vi por primera vez, poco antes de buscar como una loca el libro del cual les hablo, pensé que Frankie me recordaba mucho a Mae West. Lo que no sabía es que era Mae West.

En 1928, una no tan joven, aunque sí todavía por descubrir Mary Jane West llenaba un teatro de Broadway con su espectáculo Diamond Lil, en el que cantaba la ya famosa “Frankie & Johnny”. Huston vio la obra y quedó fascinado, aunque nunca sabremos si por West o por la canción. Mae era el tipo de mujer que Huston quería como Frankie: voluptuosa, segura de sí misma y de lo que era suyo, que no dudaría en disparar a un hombre si la traicionaba. Mae había estado ya en prisión, pero no por asesinato sino por escándalo público: su anterior obra de teatro, SEX, la llevó a la cárcel y a pagar una carísima multa, pero le dio una publicidad como sex symbol que aún no le ha sido arrebatada.


Huston marchó por los Estado Unidos y a mitad de 1929, volvió a Nueva York, queriendo ser escritor, con esta obra de teatro. Le presentaron a Miguel Covarrubias, que para entonces ya era muy, pero que muy famoso, y le ilustró la obra, quedando todos convencidos de que así se vendería mucho mejor. Miguel, un mexicano enamorado de los Estados Unidos, y Huston, un americano enamorado de México, serían amigos toda su vida. El libro salió a la venta en 1930, y fue un éxito instáneo. Tanto éxito tuvo que enseguida vinieron los singles…las películas…Películas para Huston, pero también para Frankie & Johnny… y para Mae.

En 1933, Mae West hizo su segunda película “She done him wrong”, salvando a la Paramount de la ruina, y como espero que ya hayan reconocido la historia es la misma. Con unas cuantes diferencias, claro: Frankie no es una prostituta mulata de St Louis, sino una madura cantante de saloon del Bowery neoyorkino, cuyo persona se basa en la Lady Lou con la que protagonizaba Diamond Lil. Y aquí la que engaña es Lady Lou, no su amante. Por cierto, fue esta película la que lanzó a la fama a un joven Cary Grant. Más que con la propia interpretación, me quedo con sus créditos y con su introducción de los Gay Nineties, sí bastante más parecidos a la historia original. Pero no se olviden del saloon, porque ahora seguiremos con ellos.


Las versiones se sucedieron, en música y en el cine. Proablemente la más interesante sea “Frankie & Johnny” (1936), con Helen Morgan como la mujer fatal, aunque aquí la historia se parece bastante más en la original. Todavía nadie se atreve a hablar de prostitución, o de actores negros, pero ya entran en escena el tema del juego y de los barcos del Mississippi. Pero los años pasaron, y llegó el rock n’ roll, las giras, y las baladas cantadas por hordas de personas.

Aquí entran en acción, por ejemplo, Jerry Lee Lewis, o algo después, Johnny Cash, que convierte a la pareja en un par de amantes: él, un famoso guitarrista que engaña a su mujer en sus giras. La historia la conocía muy muy de cerca, por cierto.


Pero entre tanto, también llegó Elvis Presley, a la música, a nuestros corazones, y lo que aquí nos importa: al cine. En la que es considerada su peor película musical, Elvis hizo de Johnny para la M.G.M. con “Frankie & Johnny” (1966). El film, como les digo, tiene la particularidad y el interés de ser un musical, centrado en los cantantes Frankie y Johnny, que trabajan a bordo de uno de esos barcos tan bonitos que surcaban el Missisippi. Si ven ustedes el tráiler, verán como esta es la más similar al libro de Huston, y por supuesto, a la estética de Covarrubias.

Aunque bueno, hay varias diferencias importantes: aquí Johnny es un bala perdida (chiste fácil al canto) que pierde todo su dinero en apuestas y poker, aunque que una gitana le lee el futuro y le dice que necesitaba a una bella pelirroja (símbolo inequívoco del pecado, donde va a parar) para recuperar su fortuna. La bella pelirroja, Nelly Bly, lo complicará todo, pero al final, cuernos constantes incluidos, todos acabarán bien y casados. En el single, Elvis-Frankie, asume (al contrario de lo que hace Cash) la culpa:  he done her wrong.

La canción ha visto versiones y versiones a lo largo de las décadas (las de los 60 no me motivan, pero no están nada mal… me dicen que hasta Lindsay Lohan la ha cantado, no digo nada…), pero pensando en las palabras con las que muchos años más tarde, un John Huston mucho mayor y ya oscarizado, dedicó su libro a una principiante Marilyn Monroe: “Marilyn, querida, hace muchos años, cuando apenas habías nacido, escribí esto para ti – la perfecta Frankie. Johnny Huston”.



Como John Huston pensaba en Marilyn, yo pienso en ustedes y en que muchos quizás no dominen en inglés…Como el tema trascendió, les dejó a mi Johnny particular, el truhán Fred Buscaglione, que aunque hizo una rima terrible (el inglés-italiano nunca ha sido muy fácil) creo que les trasmitirá muy bien la historia. Y al menos él tuvo narices de meter a una prostituta en la canción.


A mí me queda una única duda: ¿se despojó a la historia de su origen “de color” (odioso término, pero el español no tiene tantas sutiliezas como el inglés para el tema) por dignidad o por racismo? ¿O por puro sex appeal? La canción surge en un contexto de vaudevilles en black face y coon ballads, que no eran necesariamente degradantes pero creo que ya conocen un poco el género, pero por otra parte, la propia Mae West, icono sexual de la canción revalorizada, comenzó en los escenarios haciendo black-face acts, porque, como su inmediata predecesora, Sophie Tucker, era considerada demasiado gorda, fea y vieja para ser la protagonista blanca de un espectáculo. Ahí les dejo la reflexión y unos cuantos links.

Hay una versión en animación, oscarizada por cierto, que también merece la pena ver. Eso sí, solo para quien sepa inglés o tenga bastante imaginación. Rooty toot toot, bonita onomatopeya.

P.D. Terence McNally hizo una obra de teatro melodramática y que nada tiene que ver llamada “Frankie & Johnny: Clair de Lune”, que a su vez se llevó al cine en 1991 como “Frankie & Johnny” protagonizada por Michelle Pfeiffer y Al Pacino, pero como ya les digo, lo único que tiene en común es el nombre. Y además me descuadra el post.


jueves, 5 de julio de 2012

La reinvención de Bali (1908-1942): los pioneros.


"Hoy casi todo el mundo ha oído hablar de Bali. Para algunos significa un pequeño sitio al que ir, uno de los muchos puertos de un crucero alrededor del mundo; a otros, les trae imágenes mentales de chinas morenas con pechos bonitos, palmeras, olas, y todas las nociones románticas que la convierten en un paraíso de los Mares del Sur. En general, la idea popular sobre Bali acaba aquí." - Miguel Covarrubias en The Island of Bali (1937).
Si casi todo el mundo había oído hablar de Bali en 1937, todo el mundo ha oído hablar de Bali en 2011: sin embargo, la idea general persiste. Bali es una isla de las muchas de Indonesia, más pequeña que la Comunidad de Madrid; hoy la habitan unos 4 millones de personas, pero a principios de siglo no llegaban a un millón.


¿Que le hace tan diferente del resto de Indonesia? Su religión. En Bali, se practica, aunque cada vez menos, una suerte de Hinduísmo sincrético único en todo el sudeste asiático: desde la difusión del islam en Indonesia en el siglo XVIII, Bali se convirtió en el refugió de los hinduístas.  De hecho, hay una leyenda, no tan desencaminada, que explica su fundación, y que por literaria debemos reproducir aquí (permitanme adornar un poco la tradución, que viene de Revolt in Paradise de K tut Tantri):
Hace siglos, cuando la India fue invadida por los mahometanos, un grupo de sacerdotes brahmanes decidió huir del país y buscar un nuevo hogar allende los mares en vez de someterse al conquistador. Tomando todas sus esposas, familiares y bienes materiales, los brahmanes se navegaron, y después de mucho vagar, desembarcaron en las costas de Java, donde decidieron instalarse en una hermosa llanura llamada Madjapahit. Allí prosperaron en paz durante trescientos años hasta que una gran cruzada islamista sacudió Java. Pero cuando la horda invasora estaba a punto de alcanzar a los hindúes de Madjapahit, un dios brahmán llamado Vishnu apareció y les prometió la liberación de su pueblo si se evaban Madjapahit y se marchaban a la costa oriental de la isla. (...) Hasta que muy agotados y exhaustos llegaron a la orilla de un pantano impenetrable, en el lugar que más tarde sería llamado Banjuwangi. Aquí los brahmanes esperaron, siguiendo instrucciones, hasta que el dios Vishnu apareció e invocó al pájaro sagrado hindú, Garuda, que milagrosamente transportó a todos, uno por uno, a la seguridad en el otro lado del pantano. Los musulmanes llegaron justo a tiempo para presenciar con rabia e incredulidad el milagro.
Al otro lado del pantano, los brahmanes rezaban y celebraban dando las gracias. Y mientras que los sacerdotes iban rociando agua bendita tomada de los pétalos de flores de la orilla del pantano, un segundo milagro sucedió. El hedor inmundo del pantano desapareció y fue reemplazado por un olor tan divinamente perfumado que parecía contener la esencia de cada flor que nunca había floreció en ese campo, que se llamaba Bali. Y entonces, ante los ojos de los felices brahmanes y  de los angustiados musulmanes, del pantano comenzó a  emenar agua fresca de manantial, al principio corría, luego formó charcos, y más tarde, inundó las hierba y las cañas, y finalmente, absorvió el pantano. Pronto, un gran mar embravecido separó a los musulmanes de los brahmanes y, Bali, separado de Java, quedó siempre  musulmana a salvo de la invasión. Porque, aunque los musulmanes consideraron continuar la conquista con barcos, las olas del mar ser conviertieron en una nueva montaña, mientras que la espuma hervía con furia. Los musulmanes se rindieron, y aunque posteriormente establecieron su supremacía en Java, nunca más se les ocurrió reclamar la isla de Bali.

Bali según Miguel Covarrubias.
Y de hecho, la isla quedó a salvo de la conquista durante muchos siglos. Quizás fuera el caracter religioso, quizás fuesen sus castas beligerantes, pero Bali fue la última gran isla de Indonesia en ser dominada por los Holandeses, que ejercieron una sangrienta conquista en las últimas décadas del siglo XIX, culminada con el asesinato del último Rajá unitario en 1906. Después los holandeses permitirían a las familias reales seguir ejerciendo cierto control sobre sus territorios (aunque siempre como gobiernos títeres), lo que les ahorraba mucho trabajo.
El cuerpo del Rajá tras el pupután de Bali (1906)
En los años 30 se generó una auténtica Bali-manía que, salvo periodos de conflictos bélicos, nunca ha dejado de aumentar. La popularización, y con ello, el descubrimiento, de la isla de Bali especialmente interesante porque surgió de una mezcla del turismo comercial (con la inicial oposición colonial), la antropología, el arte de vanguardia y el cine. Como esta Bali-manía todavía no ha acabado, creo conveniente que sepan de donde viene, y porqué fue beneficiosa para la isla no solo en términos económicos, sino también artísticos.

Si ustedes quieren iniciarse, o profundizar en la historia de Bali, deben tener en cuenta un par de cosas que les facilitarán tremendamente la investigación, y que yo hubiera agradecido saber de antemano:
-  Los nombres en Indonesia (hasta época muy muy reciente), no tienen apellido: únicamente lo adoptan cuando la persona necesita de algún documento legal en el extranjero, lo que produce situaciones más que graciosas. Sin embargo, algunas personas decidían ponerse uno, que elegían, tal como sucedía en nuestra Edad Media, y que puede ser el nombre el padre, su lugar de origen, su profesión, etc...
-   En Java, lo habitual es que las personas solo tengan un nombre (como Sukarno o Suharto), pero en Bali es habitual que tengan al menos tres; no se engañen, muchos de estos nombres, especialmente si van referidos a personas de alta alcurnia son palabras que indican su estatus, como por ejemplo Anak Agung y Cokorde (que indican los más altos cargos de la realiza, como por ejemplo los Rajás y sus herederos), Padmi (la esposa 1ª de un monarca) o Gusti (la posición más baja de su nobleza, algo así como nuestros barones).
-  Para complicar más las cosas, es habitual que los balineses cambien su nombre a lo largo de su vida, tras la muerte de algún familiar importante (pues muchos se llaman "Primer hijo" "Segundo hijo") o tras haber sobrevivido a alguna enfermedad mortal.

Pero a lo que íbamos. ¿Cómo pasó Bali de ser un lodazal a un paraíso de los Mares del Sur de los que aparecían en libros y películas? La época que nos atañe es la que va desde la conquista definitiva holandesa hasta la anexión japonesa durante la Segunda Guerra Mundial. En esta época se produjo el mayor cambio en habido en siglos, y que seguramente, todavía no ha sido superado.

Para 1900, el paraíso tropical era el Tahití de Gaugin; nadie había oído hablar de Bali. Cuando el gobierno holandés controló definitivamente la zona, y tuvo bien establecido un funcionariado, se dio cuenta que Bali era, aunque paupérrimo como tantos otros, una maravilla de la naturaleza: los primeros visitantes eran diplomáticos holandeses, militares que aprovechaban las paradas de los vapores y recaudadores de impuestos. ¿Por qué no había turistas? Porque no había manera de llegar a Bali: los cargueros rara vez hacían paradas largas, y por supuesto, no existían barcos de pasajeros que llegaran a la zona. Si se conseguía llegar a la isla, tampoco había carreteras, porque apenas había vehículos a motor, ni agua corriente o electricidad (excepto en los edificios de los altos cargos coloniales en la capital, Den Pasar); de hecho, los palacios de los rajás, cubiertos de oro y relieves, no tuvieron electricidad hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Tampoco había hoteles donde quedarse: únicamente, una casa de huéspedes del gobierno colonial en Den Pasar, y unos pocos puestos de guardia en el resto de la isla, donde el occidental agradecido podría al menos tener una mosquitera y una lámpara de queroseno. 


Lo primero que hubo que solucionar, fue por tanto, la logística: comenzaron a realizarse folletos turísticos que hablaban de las bondades de la isla, en 1923 comenzaron a operar barcos de pasajeros entre Java y Singaraja (capital colonial, al norte de la isla), y en 1928, la casa de huéspedes de Den Pasar se reformó y abrió sus puertas al mundo como el primer hotel de Bali (el Bali Hotel), aunque los visitantes lo describían como una serie de celdas como camas de hospital. Comenzaron a importarse grandes coches americanos (sobre todo, Packards) y se crearon tours que enseñaban toda la isla en 5 días. 
Relieves que muestran a occidentales y sus coches, fotografiados por Rosa Covarrubias en The Island of Bali.
De este primer periodo, antes de que llegue a la isla, el gran revitalizador (Walter Spies), tenemos que destacar dos figuras importantes, que dieron a conocer Bali al mundo, o que quizás, crearon el mito de Bali, y cuya obra fue mucho más productiva que los intentos del  gobierno holandés por darla a conocer:

W. O. J. Nieuwenkamp fue un periodista y artista gráfico holandés, que llegó a Bali en 1904 y que asistió, en 1906, a la conquista definitiva, y destrucción de Den Pasar. Fue el primer artista que visitó Bali, y se interesó no solo por sus paisajes sino en aprender a pintar a manera tradicional de la isla. Publicó, en 1910, el primer libro importante sobre Bali, en clave de Art Nouveau, compuesto esencialmente por dibujos a tinta en color sepia, que le hizo ser bastante conocido en Holanda.
Me resulta tan parecida al Cabaret de l'Enfer de París...
Sin embargo, el turista lo conocerá más bien por estar representado, en bicicleta, en un relieve de un templo de Medwe Karang, al norte de Bali.




Gregor Krause fue un médico alemán que trabajó en Indonesia para el ejército holandés en los años previos a la Primera Guerra Mundial. Llegó a Java en 1910, y en 1912 fue transferido a Bangli una aldea del interior de Bali donde tomó centenares de fotos y apuntes, además, de obviamente, ejercer la medicina occidental. Tras los devenires de la Primera Guerra Mundial (ejerciendo en Sudáfrica, encerrado en Londres), publicó en 1920 su libro "Bali 1912", con más de 400 fotos y texto del autor.El libro se hizo especialmente conocido, especialmente tras su traducción al inglés en 1926, y fue el "culpable" de la venida de muchos de los artistas que comentaremos después, a Bali. Como las fotos disponibles son muchas (aunque no están todas), he hecho un pequeño video donde pueden verlas mientras escuchan música de gamelán (conjunto tradicional balinés).




Las fotografías de Krause y los dibujos de Nieuwenkamp culminaron en la primera exposición de Arte Balinés, que se realizó en Amsterdam en 1918.

martes, 22 de mayo de 2012

El escándalo de Evelyn Nesbit (II)

En la entrada de ayer hablábamos de cómo la jovencita Evelyn Nesbit, con apenas 16 años se había convertido en la modelo más cotizada de Nueva York y en una de las protagonistas del musical de moda gracias a su evocadora y virginal belleza. Pero esto iba a durar muy poco.
En 1901, su compañera de reparto Edna Goodrich, la Florodora Girl más famosa y mejor pagada, que apenas le sacaba un año le presenta a Standford White (y no se si quiero saber de qué le conocía). Standford White era el arquitecto más afamado de Nueva York, y uno de los más famosos del país (dentro del eclepticismo, todo un protagonista de esto que se empeñan llamar American Renaissance, Gilded Age, y demás). Había construido el arco de Washington Square, las casas de los Astors y Vanderbilts en la Quinta Avenida... la desaparecida sede del New York Herald, y lo que es más importante (porque volverá a aparecen) el Madison Square Garden (no el que hay ahora, sino el de esta imagen). 
La torre del "polideportivo" se inspiraba en la Giralda de Sevilla y era considerada una de las maravillas de Nueva York.
White estaba en todas partes y siempre con honor: trabajaba para el Estado, para la Iglesia, para la Universidad, para los ricos y para los famosos. Todo un caballero de aquella falsa Edad de la Inocencia de Wharton y Scorsese. Estaba felizmente casado y en aquel momento tenía  47 años. Pero a Stanny le gustaban demasiado las mujeres (sobre todo, si eran vírgenes), y le había gustado Evelyn. A ella, la conquistó con joyas y rosas; a su madre, con dinero (y con una plaza en una academia militar para el hermano de Evelyn). Merecería un punto y aparte comentar la habitual práctica de las familias de las artistas vendiendo su virginidad, pero la madre de Evelyn siempre estará ahí para decirle que hacer con su vida y para "organizar" su dinero (en tanto que ella era menor).
Standfor White en 1895, 6 años antes del encuentro.
En sus memorias, Nesbit relataba con horror, o con mentiras, la noche que perdió la virginidad con Standford. White tenía un lujoso picadero decorado con pinturas y forrado de terciopelo rojo: en una habitación, colgada su principal fetiche, un columpio rojo sobre el que le gustaba empujar a las chicas desnudas (este hecho dio nombre a la película "La chica del columpio rojo", basada en la vida de Nesbit, que no tengo el placer de haber visto completa, pero que tienen disponible aquí); en otra, el único mueble era un sofá verde, mientras que espejos cubrían el techo y las paredes. Fue en esta donde White le dio a Nesbit un kimono amarillo y la colmó de champán. Ella simplemente recuerda que "se desvaneció" y despertó desnuda.
Por Rudolf Eyckermeyer Jr. de nuevo
Joan Collins era muy decente y ella se mecía vestida
Nesbit y White pasaron juntos algún tiempo, abortos incluídos (curiosamente, siempre camuflados como apendictomías, que para la madre de Nesbit debían ser recurrentes), pero la apetencia carnal de White siempre buscaba nuevas vírgenes y la relación acabó. No obstante, años más tarde, Evelyn reconocería que Stanford fue el único hombre al que amó.
Evelyn se dejó entonces cortejar por un joven actor de teatro, todavía inconsciente de la fama que llegaría a alcanzar: John Barrymore. Barrymore tenía entonces 19 años (hasta 13 años después no aparecería en el cine, alcanzando fama mundial), Nesbit, 17: él la empezó a rondar con ramos de flores a la salida de Florodora, e incluso le propuso matrimonio varias veces (previo embarazo, todo hay que decir). Pero la madre Nesbit lo consideró demasiado pobre y se ocupó de separar a la pareja, internando a su hija en una Escuela para señoritas en Wayne (y para que ya de pase, abortase de tapadillo). Pobre John Barrymore.
Barrymore, algo ya más crecidito.
Después, Evelyn inició romances con un jugador de polo de cierta fama y con el rico heredero de Collier & Son, el editor Robert J. Collier (supongo que no al mismo tiempo), pero el hombre de su vida aún estaba por llegar. Harry Thaw era otro rico heredero, más si cabe, hijo de un magnate ferroviario de Pittsburgh (al igual que Evelyn). Pero Thaw era mucho más parecido a White: famosa era su afición a las coristas, y se decía incluso que en París había pagado una orgía con más de 100. De hecho, se había fijado en Nesbit en Florodora, al mismo tiempo que White, pero este se le adelantó y él nunca lo perdonaría...


Harry Thaw en 1906.
Thaw era un enfant terrible. Terriblísimo: le expulsaron de la Universidad de Pittsburgh, luego de Harvard, andaba siempre armado, y si no drogado, completamente preparado para drogarse (cargaba siempre en el traje su propia caja con jeringuillas y una botella de láudano), inventando incluso métodos nuevos. Fue el propio White quien aconsejó a Evelyn alejarse de aquel tipo, pero Thaw era insistente: en los ya habituales abortos de de Evelyn, la cubría de regalos y flores. A Thaw le sobraba el dinero, así que también cubrió de ellos a la madre Nesbit y a la directora de la escuela-internado en donde Evelyn era recluida de vez en cuando (y esta directora no era ni más ni menos que Agnes de Mille, la madre de Cecil B. de Mille, una interesantísima mujer de la que pueden leer aquí). Cuando Evelyn salió, Thaw se la llevó junto a su madre a un lujoso viaje a París y ahí le propuso matrimonio; la muchacha le dio largas durante semanas hasta que finalmente le contó lo que pasaba: Standford White le había robado su virginidad y no se sentía digna como para ser la esposa de nadie.

Probablemente, Nesbit no quería ser la esposa de nadie, y menos de un sádico maltratador; esto fue precisamente lo que pasó: Thaw montó en cólera (¿de verdad se creía las repetidas operaciones de apendicitis de Evelyn?), mandó a la señora Nesbit de vuelta a Nueva York y se llevó a Evelyn a un castillo en Alemania, donde la forzó y la azotó con un látigo, o al menos eso cuenta ella. Sea como fuera, siguieron juntos y le convenció para volver a Nueva York. Se casaron el 4 de Julio de 1905. La señora Nesbit recibió una cuantiosísima dote. Obviamente, aquello no podía acabar bien...

El escándalo de Evelyn Nesbit (I)

La historia de Evelyn Nesbit es, cuanto menos llamativa. La chica Gibson por excelencia tuvo una vida agitada, y no para bien: en la hipócrita Nueva York de la Belle Epoque, sus escándalos sexuales y relación con un importante asesinato la hicieron portada de todos los papeles.

Evelyn nació en 1884 en un pequeño pueblo de Pennsylvania, junto a Pittsburgh, hija de un abogado de oficio. Cuando tenía 9 años, el padre murió, dejando a la madre y a los hijos endeudados y sin ingresos. Y como era habitual en aquella época, la madre no dudó en sacar provecho de la inusual belleza de su hija alcanzó al convertirse en adolescente: la niña comenzó a hacer de modelo para artistas locales, como John Storm.
Posiblemente, su peor foto conocida.
Cuando cumplió 16 años, la familia se mudó a una pequeña habitación en Nueva York y faltos de recursos, Evelyn volvió a hacer de modelo, pero esta vez, a lo grande: el impresionista James Caroll Beckwith, el pictorialista Rudolf Eickemeyer Jr., la indescriptible Gertrude Käsebier... Les dejo una selección de fotos:








Por Rudolf Eyckemeyer Jr.
C. 1900, por Kasebier

La sensual, aunque virginal belleza de la joven de cabellos caobas respondía a la perfección con el ideal de la época (1901) y no tardó en ser conocida: llegó a los oídos de Charles Dana Gibson, que ya era uno de los dibujantes más reputados y valorados. La dibujó en una de sus ilustraciones más célebres "La eterna duda", con lo que pasó al imaginario popular como un prototipo de las nuevas y sensancionales, a la par que sensuales, chicas Gibson.
La eterna duda, de Charles Dana Gibson.
Y así, conforme la fotografía iba dejando de ser o arte o una curiosidad morbosa (porque a esto era a lo que se dedicaban la mayoría de modelos fotográfícas, a ciertas formas de pornografía) e irrumpía en las portadas de las más selectas publicaciones, Evelyn cada vez se iba haciendo más famosa: llegó a realizar una sesión al día (posiblemente, fue la única que llegó a tal extremo), cobrando lo que hoy serían unos 200 euros por cada una. Nada mal para una recién llegada.

La popularidad como modelo le abrió las puerta del espectáculo, de aquel Broadway que se estaba transformando de las Savoy Operas a lo que luego serían los grandes musicales y las Ziegfield Follies. Y como icónico precedente, en 1901 había precisamente un espectáculo de moda, que ya había arrasado en Londres y que lo estaba haciendo en Nueva York: Florodora. La mezcla entre comedia británica y tropical protagonizado por un sexteto de bellezas (que además, enseñaban más carne de lo habitual) la convertía en un éxito inmediato. Evidentemente, no tenemos videos sonoros del momento, pero en 1930 se hizo una versión cinematográfica sonora. Aquí les pongo uno de los mayores hits edwardianos, no lo menosprecien.

El sexteto original.
Como ven, el epítome de las Gibson Girls: curvas encorsetadas de la cadera al sombrero (moño incluído), revestidas de astucia y falsa pero adecuada decencia. Justo lo que era Evelyn, y de eso de dieron cuenta los productores, que le dieron un pequeño papel: en muy poco tiempo, Nesbit, de 16 años, llegó a pertenecer el sexteto protagonista. Como era habitual centenares de admiradores y canallas, pero sobre todo, caballeros millonarios, esperaban a la estrella a la salida del teatro para proponerle desde matrimonio hasta cosas muchos más indecentes. Y aquí es cuando nuestra protagonista comienza a descender a los infiernos...

sábado, 7 de enero de 2012

Pájaros de Portugal: Marcela y Elisa se casaron en 1901 (II)

El matrimonio sin hombre
El día después de la boda, el matrimonio volvió a Dumbría en diligencia. Los vecinos, que había visto durante años a Elisa, no vacilaron en reconocerla: nada de Mario, el joven era la maestra de Vimianzo: “No he visto cosa más parecida a Elisa. Es de su misma estatura, tiene la misma voz e iguales maneras. ¡Hasta su mismo genio!”, “Si no es doña Elisa, es el diablo en su figura.” 

A partir de ahí, el escándalo. Los vecinos avisaron al párroco, y este, a la prensa. Primero, fueron portada de los periódicos coruñeses; luego, de los madrileños: -"Novios de contrabando", "Asunto ruidoso. Un matrimonio sin hombre"- se leía. Los papeles estaba tras las chicas, pero también las autoridades: fueron denunciadas y perseguidas.

Inmediatamente perdieron el trabajo, y se pidió también su excomunión. Mientras tanto, Elisa seguía disfrazada de Mario, por supuesto, y para que pudiera ser excomulgada, la Iglesia necesitaba demostrar que Mario, era realmente, una mujer. Esto conllevaba un examen médico, al que  Mario accedió, y al ser declarado mujer, se excusó diciendo que era un hermafrodita cuya condición había sido diagnosticada en Londres. Evidentemente, no le creyeron, y le obligaron a vestirse de mujer. 

Se dictó entonces la definitiva orden de busca y captura, y la Guardia Civil comenzó a perseguirlas. Cuando llegaron a Dumbría, las maestras ya estaban en Vigo; cuando llegaron a Vigo, ya estaban en Oporto.

Pájaros de Portugal
Marcela y Elisa huyeron a Oporto, Portugal, pensando que ahí las dejarían tranquilas, pero se equivocaron: en seguida fueron reconocidas y arrestadas. Entonces, toda la península conoció la historia de la boda de las dos mujeres, y se llevaron las manos a la cabeza. Los periódicos se vendían como barras de pan: los medios más conservadores obviaban la noticias, otros se llenaban de detalles morbosos (el semanario Nuevo Mundo, que incluía fotografías, vendió 19.000 ejemplares en Madrid en apenas dos días, más de el doble de la más vendida de sus tiradas). El Imparcial dedicó mucho espacio a la historia, con titulares como "Un folletín en acción. Dos mujeres que se casan".

Incluso Emilia Pardo Bazán, en La Ilustración Artística, dedicó unas palabras al asunto: “La destreza y la resolución con que [Elisa] urdió la maraña para soltar, por decirlo así, la personalidad femenina y adquirir legalmente la condición viril revelan una inteligencia nada común y son materia de asombro para el novelista, que apenas acertaría a idear enredo semejante"; pero también, se lamentaba ("¡Cuánto siento que sea tan escabrosa la inaudita novela que estos días se ha divulgado en la prensa!").

Mientras tanto, fueron juzgadas y encarceladas, pero el pueblo portugués se volcó con ellas: por presión popular, el juez las dejó en libertad tras apenas 13 días, y las amadas se buscaron una casa en Oporto.
Entonces, la historia sufrió un vuelco algo inexplicable: el 6 de Enero de 1902 Marcela dio a luz una niña (de padre desconocido) ¿Sería un intento de “normalizar” el matrimonio mediante una descendencia? Quién sabe… Los periódicos volvieron a ocuparse de ellas, con sorna: "Marcela ha tenido una niña de generación espontánea, como las lombrices". Pero mientras tanto, la administración española reclamaba a la portuguesa su extradición. Conscientes de ello, hubo que idear un plan B.

Mi Buenos Aires querido
Cansadas de pasarlas canutas, decidieron huir por una última vez, Buenos Aires, tal como hacían entonces cientos de gallegos. La prensa, y la administración española, perdió con ello su rastro (pues en Argentina cambiaron de nombre) y se cerró el caso.

En Buenos Aires se hicieron pasar por dos hermanas, llamadas María (Elisa) y Carmen (Marcela) Sánchez, y trabajaron un tiempo como criadas, en poblaciones separadas. Pero el duro trabajo, más el cuidado de la pequeñísima hija de Marcela no les dejaba apenas tiempo para verse, así que se metieron de lleno en una operación retorcida: Marcela se casaría con un anciano rico, y con un poco de suerte enviudaría pronto y ellas vivirían de la herencia.

Encontaron el candidato perfecto en Christian Jensen, 24 años mayor que Elisa (en Argentina, María), con el que se casó en 1903: la idea era no trabajar (para poder pasar tiempo con Marcela), y convencerle de que dejara vivir con ella a su “hermana” Carmen (Marcela) y a su “sobrina”. Pero las reiteradas negativas de Elisa/María a consumar el matrimonio, hicieron al anciano sospechar.

Contrató a un detective, quien no tardó en descubrir que María y Carmen eran, en realidad, las famosas Elisa y Marcela de las que en alguna ocasión había hablado la prensa argentina. Jensen las denunció, y trató de anular el matrimonio (el de Jensen-Elisa), pero el juez dictaminó que este era perfectamente válido. 

Esta es la última noticia, de 1904, que se tiene de la pareja; la prensa no se ocupó más del caso… No sabemos, de momento, si fueron felices o se pasaron la vida huyendo.



Bucearon contra el Everest y se ahogaron
nadie les enseñó a merecer el amparo
de la virgen de la soledad
¡qué pequeña es la luz de los faros!
de quien sueña con la libertad…

martes, 22 de noviembre de 2011

Los Lugares del Arte en París (III): Montparnasse

La Estación de Montparnasse tras el célebre accidente ferroviario de 1895.
Al contrario de lo que hemos dicho sobre Montmarte, Montparnasse fue un ensanche obrero puramente decimonónico, de calles más amplias e inmuebles realmente baratos, convertido en arrondissement parisino en 1860. Mucho menos escarpado, Montparnasse fue un lugar de inmigración cuya población de quintuplicó en menos de 20 años, favorecida por la importantísima estación del mismo nombre, en la que llegaban los viajeros del Oeste y sur de Francia (lo que a nivel de inmigración se traducía en bretones, cuya presencia en el distrito aún es muy numerosa, americanos, que llegaron a ser más de 20.000, y españoles).


Pintura actual, vista desde la Rue de la Gaité, la calle de los teatros, mi calle favorita de París. Hoy en día,  llena de Teatros, Sex shops, librerías de viejo (especialmente de Arte) y de restaurantes exóticos y ecómicos. ¿Quién da más?
Mucho más literario que musical (Joyce, Miller, Hemingway o Faulkner, entre otros, vivieron aquí), la comunidad artísitica centró su interés en la zona tras la apertura del Cementerio Civil de Montparnasse en 1824, lo que conllevó que muchos escultores (Maillol o Bourdelle entre otros) se trasladaran a la zona. Desde principios de siglo XX, tras el encarecimiento de Montmartre, la bohemia se trasladó a esta orilla del Sena, mucho más barata y en constante ampliación, en la que la animación de producía más fuera que dentro de los locales. Los teatros y salas de espectáculos se concentraban en la elocuente Rue de la Gaitè (la calle de la Alegría), compartiendo acera con restaurantes y tascas de todas las nacionalidades además de con liberías y anticuarios. Sin embargo, es de destacar el Café la Rotonde, todavía activo, como lugar singular, en el que unos arruinados Modigliani, Foujita o Soutine pagaban con dibujos y retratos sus consumiciones. Otros como La Coupule o La Cloiserie des Lilas, invitaban a los artistas para que dieran caché al lugar. También en Montparnasse estaban las célebres academias privadas, L’Academie Ramson, y L’Academie de la Grande Chaumière.


Foto de época de La Coupule (1930's?)




Le Cloiserie des Lilas, c. 1920


Casi en los límites del distrito, más cercano a la Puerta de Versalles que a la Estación de Montparnasse, y oculto entre grandes edificios, se encuentra y se encontraba otro lugar seminal para la aparición de la Vanguardia: la Ruche (la colmena). El escultor Alfred Boucher compró en 1902 unos baratísimos terrenos, para la filantrópica misión de abrir talleres para artistas, a los que hacía pagar unos alquileres ridículos, y que no eran desahuciados si no podían pagar. En los fríos, pero regalados, talleres de la Ruche vivieron nada más y nada que Marc Chagall, Picasso, Modigliani (ambos abandonaron el Bateau-Lavoir durante la Primera Guerra Mundial), Marevna, Diego Rivera, Brancusi, Kremegne…

Hasta aquí pude ver, puesto que hoy sigue  siendo una colonia de  artistas (y uno de ellos me gritó, borracho, medio desnudo y desde el balcón, que me fuese de su calle).




Homenaje a mis amigos de Montparnasse (1918), de Marevna (Vorobieff). A ver si les identifican a todos.

Los lugares del Arte en París: Introducción (I)

Estas palabras corresponden, como muchas otras veces, a un capítulo de un trabajo mío de hace un par de años, que me limito a copiar y a adaptar, donde sea necesario. Disculpen las molestias.

Calle de París en un día de lluvia (1877), por Gustave Caillebotte. Con los típicos edificios haussmannianos.


Desde el momento de la desaparición de los gremios, es prácticamente imposible contabilizar el número de artistas o artesanos profesionales residentes en una ciudad, sin que esto incluya a gran cantidad de artistas amateurs o de familias pudientes (que como ya se sabe, era una práctica bastante habitual): la aparición del tubo de óleo, en las últimas décadas del siglo XIX, y las progresivas mejoras laborales (muchas de ellas derivadas de las Leyes Ferry, de 1882) conllevaron la popularización (y posterior aceptación) del pintor amateur, del peintre de Dimanche (más tarde categorizado como naïf); por otra parte, las numerosos y sustanciosos cambios políticos producidos en Europa durante el periodo que nos atañe, conllevaron no menos exilios políticos de élites (ya fuesen económicas o intelectuales) bienpensantes que también se dedicaron, fuese como ejecutores o patrocinadores, al mundo de las artes.


El centro de París en 1900. Por supuesto, ya estaba habitada muchos más allá de lo que aquí pueden ver.


A los más de 2.750.000 habitantes que tuvo París durante gran parte del siglo XX, hay que añadir la población de los municipios limítrofes, algunos conectados con París incluso mediante las primeras líneas de metro (la estación de la Puerta de Versalles, por ejemplo, data de 1901), por lo que debemos suponer un tráfico humano diario mucho mayor (lean aquí una excelente entrada sobre el origen del metro en París).

Durante la época de la Primera Guerra Mundial, el metro de París ya era bastante parecido al de ahora.
Con las bellísimas marquesinas de Guimard, el Art Nouveau se hizo ley. Ahí pueden ver ustedes la de Abbesses.

Como bien es sabido, la vanguardia parisina se concentró en ciertos lugares, tanto por motivos económicos (que en mi humilde opinión fueron siempre los que primaron) como fueran las causas culturales y sociales. Las universalmente conocidas colinas de París, Montmartre y Montparnasse fueron las zonas elegidas por los jóvenes artistas e intelectuales, mientras que los artistas más tradicionales y/o acaudalados concentraron fuerzas en torno a la zona de la Ópera Garnier, mucho más cercana al Louvre y al centro tradicional de París, pero que décadas antes había sido también el centro de la vida moderna, albergando, en un mismo taller del Boulevard des Capucines, primero el negocio del más importante fotógrafo de París, Nadar, y poco después, el célebre Salón de los Rechazados en el que el Impresionismo vería su nacimiento.

Boulevard des Capucines, por Claude Monet

Con un gran rótulo luminoso (uno de los primeros de la historia) se anunciaba uno de los mejores y más cotizados fotógrafos del mundo, Gaspard-Felix Tournachon, mejor conocido como Nadar.
 
Ante tan breve texto, les dejo de regalo un impresionante mapa sobre los edificios de espectáculos: cafés-conciertos, music-halls, cabarets, etc. Como podrán ven, no están todos en Montmartre (más bien en el Boulevard de Clichy) ni Montparnasse. El link les conducirá a ese mapa interactivo, parte de una impresionante página-proyecto que no debería dejar a nadie indiferente.

Sobre Montmartre y Montparnasse le hablo en las próximas entregas.